Por un lado, las baldosas ya han sido caracterizadas respecto de la colocación, discriminando el material de agarre idóneo y, en consecuencia, la técnica de colocación.
Por otro, soportes, capas intermedias y superficies de colocación condicionan también la elección del material de agarre y la técnica; en esencia, en función de su estabilidad y compatibilidad con un tipo de adherencia: la llamada “mecánica” de los conglomerantes hidráulicos, la “química” de los adhesivos de resinas en dispersión o de reacción, y la “mixta” representada por los adhesivos cementosos.
En recubrimientos interiores del ámbito de la vivienda, sin condiciones ambientales adversas y sin particulares exigencias de uso, los sistemas de recubrimiento presentados en los dos apartados anteriores abarcan todas las situaciones posibles, que también pueden aplicarse en exteriores de clima templado en recubrimientos residenciales de uso privado.
Los
siguientes cuadros resumen el criterio de selección de la técnica respecto a esos dos factores fundamentales: la estabilidad de los adherendos y su adecuación a un tipo de adherencia.
En el resto de los recubrimientos, una capa intermedia especializada o unas exigencias de uso particulares demandan una
solución constructiva a la carta que, con todas sus variables, asegure la calidad y durabilidad del acabado rígido modular. De ahí su tratamiento monográfico en esta documentación, con una ampliación futura en el bloque documental “
Soluciones constructivas con recubrimientos rígidos modulares”.