Estamos frente a la técnica directa de aplicación del adhesivo sobre la superficie de colocación. Es la adecuada en solados en los que disponemos de poco grosor o bien precisamos colocar baldosas de baja capacidad de absorción de agua (E ≤ 3%) o formatos grandes.
Al igual que en los revestimientos, precisamos superficies de colocación con planitud de
clase I; es decir, desviaciones de planitud menores o iguales a 3 mm, medidas con regla de 2 m. Además, se exige estabilidad dimensional, al menos de
clase 2 respecto a la maduración de los compuestos de cemento; en este caso, deberemos seleccionar adhesivos deformables. Sobre forjados y utilización de baldosas de formato superior a 30 x 30 cm, además colocando a junta cerrada, podemos tener problemas si tenemos flechas activas que den estabilidad de
clase 2.
La colocación de pavimentos en capa delgada directamente sobre el soporte no es una práctica muy extendida por las irregularidades superficiales que ya hemos comentado (sobre todo, en las capas de compresión de los forjados), pero también por las exigencias funcionales de la mayoría de los pavimentos, incluso en viviendas, en ocasiones con instalaciones, aislamientos, etc.
Esta modalidad de colocación también puede emplearse sobre superficies de colocación que presenten desviaciones de planitud y/o nivel de 3 a 8 mm, seleccionando adhesivos cementosos de calidad para la colocación en
capa media (hasta 15 mm), si existen garantías de que:
- El secado y endurecimiento no provocan cambios de volumen o retracciones importantes
- La consistencia del adhesivo sea compatible con una buena humectación, que en solados debe alcanzar al 100% del reverso de la baldosa
La alternativa a la colocación en capa media es el recurso a la aplicación de un autonivelante de calidad, que debemos valorar desde el punto de vista económico.
Colocación sobre solera de nivelación monolítica