Esta técnica ya ha quedado bien encuadrada en el bloque documental dedicado a los
materiales de agarre. Recordemos aquí que los adhesivos representan una solución, una respuesta segura:
- Frente a soportes y/o capas intermedias moderadamente inestables
- Con superficies de colocación y/o baldosas inabsorbentes o de superficie lisa para las que la adherencia de los conglomerantes hidráulicos no es suficiente, o existe incompatibilidad química entre ellos
- Con baldosas que por sus dimensiones o su comportamiento, traducido casi siempre en inestabilidad, tampoco son compatibles con los morteros de cemento y/o cal
Pero esa garantía de calidad y durabilidad alcanzable con los adhesivos está supeditada a las condiciones de manipulación, aplicación y maduración que imponen los materiales “diseñados” por el fabricante y que obligan a respetar escrupulosamente sus instrucciones:
- De almacenamiento, mezcla y tiempos de vida útil, reposo y de aplicación
- Los espesores aplicados en el rango previsto, adecuando las superficies y seleccionando las llanas idóneas, que aseguren también la uniformidad de espesor
- El control de la capacidad humectante sobre el reverso de la baldosa, incluso recurriendo al doble encolado cuando precisemos asegurar un alto porcentaje de superficie comprometida con la adherencia
- Las condiciones externas que permiten la completa maduración del adhesivo, en el entorno más próximo a las condiciones de laboratorio que dieron las características fnales anunciadas por el fabricante
En suma, se trata de una técnica sencilla, con la que se pueden alcanzar altos rendimientos en la colocación, pero que emplea productos complejos que requieren unas condiciones muy precisas de aplicación y maduración (endurecimiento).
Las distinciones entre
capa delgada y
capa media atienden, de forma aproximada, al espesor de la capa de adhesivo aplicada, en rangos más o menos esrictos según normas. Suele admitirse que la capa delgada se reserva hasta espesores de 6 mm [en algunas normas sólo hasta 3 mm], denominándose
capa media a la colocación con adhesivo con espesores mayores a los 6 mm.
La clasificación de la técnica en
simple o
doble encolado atiende a la aplicación del adhesivo sólo sobre la superficie de colocación o también sobre el reverso de la baldosa.
En este apartado se describen las variantes de la técnica respecto a la ubicación del recubrimiento (pared o suelo) y respecto a la adecuación de la superficie de colocación, como plano que permita la aplicación del adhesivo de forma uniforme y con el grosor previsto:
Dado que en el bloque documental dedicado a los
materiales de agarre ya se han aportado los criterios de selección del adhesivo en función de los soportes, las baldosas, las condiciones ambientales y las exigencias de uso, aquí solo se aportan las diferentes variantes en función de la preparación o adecuación de los soportes.