En el caso de los adhesivos, es esencial conocer el grado de humedad superficial que toleran en el momento de su aplicación, sobre todo en los adhesivos de resinas de reacción. El fabricante suele facilitar ese dato.
Para los adhesivos cementosos es habitual que los fabricantes anuncien el límite del 3% para la humedad de la superficie de colocación, medida con higrómetro de contacto [una medida poco precisa pero orientativa]. Límite más relacionado con la previsión de estabilidad dimensional del soporte tras la colocación (morteros y hormigones) que con la imposibilidad o decremento de la adherencia.
Presencia de materiales extraños Idéntico razonamiento que el aplicado sobre la falta de cohesión. La presencia de suciedad, materiales extraños en estado disgregado o pulverulento, o productos adheridos incompatibles con el material de agarre pueden comprometer la adherencia del material de agarre. Además, pueden producirse reacciones químicas que, en algunos casos, pueden destruir o deteriorar esa adherencia.
La limpieza y desincrustación de la superficie de colocación es una
operación universal previa a la colocación que debe realizarse siempre. Son especialmente relevantes los siguientes casos:
- La presencia de yeso y materiales disgregados de otros oficios
- Materiales grasos o cualquier producto orgánico
- Estrato pulverulento en soleras de hormigón, mortero de cemento o anhidrita, consecuencia de exceso de agua en el amasado, deslavado accidental, afloración de aditivos, especialmente fluidificantes, o formación de compuestos extraños.
- Superficies que presentan sales solubles en forma de eflorescencias
Los dos últimos estados superficiales obligarán seguramente a efectuar un raspado mecánico antes de la limpieza exhaustiva. Estamos más cerca de una falta de cohesión superficial que de una limpieza deficiente.