La colocación de solados por adherencia precisará la ejecución de una
solera flotante y sólo será posible la colocación directa, con adhesivos muy deformables, en situaciones muy concretas.
También aquí son claves: el reducido tamaño de las baldosas, la anchura de la junta de colocación y el diseño de las juntas de movimiento intermedias, también llamadas de dilatación.
Los
forjados de madera tienen también la consideración de elementos poco rígidos o de
alta deformabilidad, con tres factores añadidos:
- Las deformaciones consecuencia de las desequilibrios higroscópicos entre la humedad ambiental y de la madera
- Los cambios dimensionales en función de la durabilidad natural y la impregnabilidad de la madera
- Los deformaciones ante esfuerzos a tracción y compresión uniforme, paralelos y perpendiculares a la fibra
En España, el documento
DB SE-M [Seguridad Estructural: Madera] sólo contempla como estados límite de servicio el deslizamiento de las uniones y las vibraciones. Dada la orientación de este documento, no se extiende en la consideración de las flechas relativas respecto al daño que puedan sufrir elementos constructivos rígidos.
La ejecución de solados sobre estructuras portantes y forjados de madera, exige un primer tratamiento de impermeabilización frente al agua y la humedad y una solera flotante sobre la que adherir el embaldosado.
Solamente en casos muy concretos, sobre superficies reducidas, es posible adherir las baldosas con un adhesivo de reacción altamente deformable.
Antaño, fueron comunes los forjados con vigas de madera y entrevigados diversos, con
tablazón también de madera o
revoltones de ladrillo tomados con yeso o morteros de cal y/o cemento. Sobre este segundo tipo se han colocado solados cerámicos o con baldosas hidráulicas, bajo la modalidad de "al tendido" sobre lecho de arena y posterior capa de mortero de cal.