Bajo la consideración de adherendo, la superficie de colocación se atiene a los mismos factores que las baldosas respecto al anclaje. En este adherendo, la superficie son paños delimitados por encuentros, cambios de plano o juntas de movimiento. Por lo demás, rige la absorción/succión del soporte, la textura superficial y la planitud, aunque por la naturaleza de los materiales que intervienen y las características/comportamiento de los elementos constructivos sobre los que se asentará el recubrimiento rígido modular, entran en consideración otros parámetros que condicionan la selección del material de agarre y/o imponen actuaciones sobre los soportes y superficies para hacer factible la colocación por adherencia.
- La cohesión del material que constituye la superficie de colocación
- El comportamiento frente al agua/humedad de ese material
- La presencia de humedad no sólo como testigo de la inmadurez de los conglomerados de cemento sino también como elemento de interposición entre adherendo y adhesivo, o por incompatibilidad química con él.
- Por la misma razón que en el punto anterior, la presencia de materiales pulverulentos o extraños al sistema, reconociendo el grado de limpieza antes de la colocación
Para este adherendo, la
calidad superficial interpretada como planitud, puede presentar desviaciones muy dispersas, consecuencia de los procesos constructivos, de las tolerancias de entrega de los elementos constructivos y de las deficiencias en las prácticas profesionales. Las desviaciones del plano de colocación pueden ser
irregularidades superficiales (por ejemplo, soleras de compresión en forjados), o de falta de
aplomado (revestimientos), o diferencias de cota respecto al
nivel de entrega del solado.
Para ampliar información consulte el documento en PDF.