Pero es en las características finales tras la maduración donde se superan las propiedades de los morteros tradicionales. En primer lugar la adherencia, por la mejor unión entre el cemento hidratado y los agregados, pero también por el efecto de puenteado que ejerce la membrana polimérica ante la propagación de microfisuras, consecuencia de fuerzas aplicadas sobre la unión adhesiva. Además, en función del tipo de resinas utilizadas y la proporción polímero/cemento, obtenemos:
- Menores contracciones de secado y maduración, junto a una mejor hidratación del cemento.
- Unión adhesiva de menor porosidad, con reducción también del tamaño de los poros, con repercusión directa sobre la impermeabilidad y resistencia a ciclos de hielo/deshielo, así como otras características asociadas a la durabilidad de esa unión.
- Un buen anclaje sobre superficies lisas e inabsorbentes.
- Mayor resistencia mecánica a la tracción, flexión, impacto y abrasión, como consecuencia de la cohesión alcanzada en la comatriz polímero/cemento hidratado. Este incremento de la resistencia mecánica es función de la naturaleza de los componentes del adhesivo, de los factores de mezcla y del proceso de maduración. Los valores obtenidos son también función del método de ensayo adoptado.
- Capacidad deformable en función del comportamiento viscoelástico de las resinas poliméricas incorporadas.
- Mantenimiento de la adherencia en condiciones de alta temperatura (hasta 150-170ºC).
El mecanismo de formación de la comatriz polímero/cemento hidratado puede resumirse en tres fases que explican las propiedades en fresco y tras maduración de los adhesivos cementosos:
En una
primera fase, la resina polimérica se dispersa uniformemente en la pasta de cemento y arena, iniciándose el proceso de hidratación a la vez que las partículas de polímero se depositan alrededor del cemento no hidratado. A su vez, el agua de mezcla se satura de hidróxido cálcico que reacciona con la sílice de la arena formando silicato cálcico. La presencia de cristales de hidróxido cálcico en la superficie de las partículas del árido junto con la resina tiene su efecto sobre las propiedades finales del adhesivo.
En una
segunda fase, el avance de la hidratación provoca la ocupación progresiva de los poros por parte de la resina, que inicia un proceso de floculación alrededor del silicato cálcico hidratado y de las partículas de árido. La concordancia entre el tamaño de los poros formados en la pasta de cemento durante la hidratación y el tamaño de las partículas de polímero explica ese posicionamiento. Al mismo tiempo tienen lugar reacciones químicas entre las resinas poliméricas, los iones Ca
2+ y los silicatos e hidróxido cálcico formados en la superficie del árido, responsables de la unión entre los hidratos de cemento y el árido. El único punto débil de esta unión es la presencia de aire ocluso, favorecida por la presencia de emulsionantes y estabilizadores en la composición de las resinas y que, en parte, se controla con la inclusión de agentes antiespumantes.
En una
tercera y última fase, una vez consumida el agua en el proceso de hidratación, el polímero endurecido envuelve al cemento hidratado y el árido en forma de membrana continua, creando una estructura monolítica responsable de las propiedades finales.