La piedra aglomerada está respaldada por un conjunto de normas que permite una mínima caracterización respecto a las exigencias de uso, aunque a un nivel inferior que la baldosa cerámica y los materiales modulares de piedra natural.
Subrayamos una vez más la necesidad de conocer los dos parámetros esenciales que condicionen la instalación por adherencia directa con mortero o adhesivo:
- El coeficiente de dilatación térmica lineal, respecto a la estabilidad dimensional en función de las variaciones de temperatura
- La sensibilidad al agua en estado líquido o vapor, también vinculada a la estabilidad dimensional, por las deformaciones que experimentan algunos materiales de piedra aglomerada.
Especialmente en la piedra aglomerada con cemento, pero también en otros materiales con aglomerantes mixtos (cemento más resinas) se echa en falta un parámetro que nos aproxime a la
resistencia a las manchas o limpiabilidad, sobre todo en la piedra aglomerada destinada a solados y encimeras. La aproximación a esta característica a través de la
absorción por capilaridad superficial no está contemplada en los proyectos de norma prEN 15385, prEN 15386 y prEN 15388.
La misma observación puede hacerse respecto a la formación de eflorescencias por migración y deposición de sales solubles.
Para la piedra aglomerada con resinas falta también una referencia al grado de
sensibilidad a la luz natural, por la decoloración que pueden experimentar algunos materiales.
Salvadas estas observaciones podemos resumir los criterios de selección de la piedra aglomerada en los siguientes diagramas. Se sugiere acceder a ellos según el destino de la piedra artificial: