Por su naturaleza y características, los adoquines cerámicos debieran encuadrarse en el apartado de baldosas cerámicas. Sin embargo, por su geometría, su específico uso (solerías del espacio urbano) y las técnicas de instalación forman parte de los materiales que reciben la denominación de
adoquines, sean pétreos, de hormigón o cerámicos.
En el caso del adoquín cerámico, destacamos su aspiración a conectar con la Arquitectura y Urbanismo sostenibles. Si se llega a optimizar el proceso de fabricación (sobre todo en fase de cocción) respecto al
ciclo de vida de los materiales, el adoquín cerámico reúne buena parte de los objetivos de la sostenibilidad:
- Se fabrica con materias primas naturales, de capacidad de reposición casi infinita, no precisando subproductos (vidriados) ni aditivos especiales
- Puede ser contenedor e inertizador de materiales reciclados de otros procesos y productos
- Puede y debe instalarse en seco si se acondiciona la explanada, mereciendo la consideración de pavimento reversible y, lo que es más importante, con capacidad de sustitución completa de los derivados del petróleo
Puede ser concluyente la versatilidad del proceso de fabricación, principalmente mediante conformado por extrusión pero también por prensado en semiseco, para la obtención de formas, texturas, colores y piezas especiales (funcionales y/o formales), con características físico/químicas que, en función de todas las variables de proceso, pueden alcanzar niveles impensables para la piedra natural (a excepción de algunos granitos) y los conglomerados de cemento.
En este caso disponemos de buena documentación de referencia “
El Manual para el uso del adoquín cerámico”, editado por la Asociación Empresarial de Fabricantes de Ladrillo y Teja (Hispalyt), que condensa en sus diferentes capítulos todos los aspectos proyectuales, de descripción del producto y exigencias de uso, y técnicas disponibles para su instalación, con garantías de durabilidad.
Como puede valorarse en las imágenes, el adoquín cerámico es al equipamiento urbano lo que la baldosa cerámica representa como epidermis de la edificación. Además, ambos productos se complementan en recubrimientos del paisaje urbano.