Entendida aquí como capacidad de un material de asumir esfuerzos que provocan alteraciones en su geometría sin comprometer ni sus características y propiedades, ni su integridad.
Los materiales rígidos son aquellos que requieren un gran esfuerzo para modificar su geometría. Además, se llaman frágiles cuando se produce la rotura inmediatamente tras superar el límite elástico.
Los materiales elásticos son los que se deforman (sufren cambios en su geometría), volviendo a su geometría original cuando cesa el esfuerzo, dentro de un intervalo de fuerzas aplicadas.
Los materiales plásticos son aquellos que admiten deformación en un amplio rango de fuerzas aplicadas, pero sin volver a su geometría original al cesar aquéllas (por ejemplo, el caucho).
Baldosas cerámicas, teselas de vidrio, baldosas y placas de piedra natural, conglomerados de cemento y aglomerados de piedra natural deben ser considerados como materiales rígidos y, en consecuencia, también rígidos los recubrimientos ejecutados con estos materiales. La deformabilidad sólo se puede alcanzar a través de las juntas entre baldosas y, sobre todo, mediante la inclusión de juntas de movimiento.
La deformabilidad de los recubrimientos rígidos modulares va a estar presente, de forma continuada, en todos los contenidos informativos, como una propiedad casi imprescindible en el contexto de la edificación actual.