Los materiales involucrados en una junta de movimiento son:
- Los materiales de relleno con la doble función de mantener limpia la junta de materiales rígidos en toda su profundidad y servir de base al sellante, para mantener una profundidad uniforme y, al mismo tiempo, evitar que el sellante se adhiera.
- Los sellantes, también denominados masillas, con la función de cerrar la junta en su parte externa; a base de materiales elásticos en un rango de esfuerzos aplicados, en todos los casos de alta deformabilidad, que se adhieren a los flancos de la junta, pero nunca deben adherirse al fondo de junta ya que trabajan en una dirección ( paralela al recubrimiento), y en los dos sentidos (compresión y tracción).
Los sellantes quedan definidos por su capacidad deformable, enunciada por el fabricante como
F.A.M. (factor de acomodación del movimiento) o como
deformación permanente(expresada en % respecto a la anchura de la junta). El fabricante del sellante también especifica la profundidad que debe alcanzar respecto a la anchura (relación anchura / profundidad; por ejemplo 2:1 ).
En consonancia con las funciones de prolongar las juntas preexistentes, separar el recubrimiento de los elementos que se interponen y fraccionar su superficie, tenemos tres tipos de juntas:
- Estructurales, como continuidad en toda su longitud y anchura, de las juntas ya existentes sobre el elemento constructivo sobre el que se va a instalar el recubrimiento.
- Perimetrales, como separación física del recubrimiento de todo lo que se interponga.
- Intermedias, o de fraccionamiento de la superficie del recubrimiento para garantizar su integridad ante las tensiones que se generen.
Con éstas u otras denominaciones parecidas, estos tres tipos de juntas están referenciados en las principales normas internacionales. También en el documento informativo europeo
CEN/TR 13548 (2004).