Los materiales de relleno y apoyo, para ubicar en el fondo de la junta o a cierta altura, de manera que otorguen la profundidad del sellante, son permanentemente compresibles, pero no deben abombar el sellante o desplazarlo fuera de la junta. Se les exige impermeabilidad y no desprender sustancias que ataquen al sellante o se adhieran a él.
Se presentan en cordones de diferente sección y en bandas de sección rectangular.
Se fabrican a partir de espuma de polietileno de celda cerrada, goma de butilo o poliuretano.
Se selecciona una sección entre un 20 y un 25 % más grande que la anchura de la junta, para embutirlos en el fondo de la junta y que permanezcan estables para recibir el sellante con un grosor uniforme.
Sus características son evaluadas por diferentes normas internacionales: densidad aparente, resistencia a la tracción, elasticidad, absorción de agua y resistencia al desgarre.
Los
sellantes, también denominados masillas, son materiales altamente especializados al tener que atender dos exigencias básicas:
- Soportar sin deterioro los movimientos a tracción y compresión de los laterales de la junta, sin menoscabo, además, de la adherencia a los flancos.
- Resistir las agresiones mecánicas y químicas, también ambientales, por su ubicación exterior
Es decir, las características de un sellante deben hacer compatible una
alta deformabilidad (elasticidad hasta un límite de esfuerzo), con impermeabilidad, resistencias mecánica y química, y otras propiedades particulares.
Según la ubicación de la junta (exterior, interior, suelo o pared), las exigencias de uso en solados y las necesidades de amortiguación de esfuerzos, se seleccionan unos u otros tipos de sellantes, casi siempre con un compromiso entre ambas exigencias básicas:
- Los sellantes elastoméricos (siliconas y poliuretanos) son los más aconsejados cuando se prevén movimientos importantes y frecuentes.
- Los sellantes en base a polisulfuros son más resistentes y se aconsejan cuando los movimientos no son tan frecuentes.
Los
sellantes se clasificarán básicamente en función de:
- El factor de acomodación del movimiento (F.A.M.) o deformación permanente, expresado en %, como característica asociada a la capacidad deformable.
- La dureza del material, expresada en grados IRHD o en grados Shore A o D (DIN 53505) [La escala D se utiliza con materiales especialmente duros].
También se consideran características relevantes: la durabilidad, el intervalo de temperatura de funcionamiento, y el tiempo y condiciones de curado (endurecimiento).
Siliconas y poliuretanos alcanzan factores F.A.M. entre el 20 y 25 %; sin embargo, presentan durezas bajas (10-25 grados IRHD los poliuretanos y 20-30 las siliconas monocomponente de módulo alto).
Los polisulfuros epoxídicos presentan alta dureza (70-95 grados IRHD) y baja deformabilidad (5-10 % F.A.M.).
Otros materiales, como los polisulfuros de dos componentes, presentan propiedades intermedias (20 % de F.A.M. y 40-80 grados IRHD).
No se aconseja emplear sellantes con F.A.M. < 15% en juntas estructurales. La gama de colores es limitada, tanto más limitada en función del grado de especialización del sellante.
La laboriosidad que exige la ejecución de una junta de movimiento, el tiempo invertido, y la necesidad de asegurar la eficacia y durabilidad, han llevado a una creciente acogida de materiales prefabricados que resuelven buena parte de las aplicaciones y casi todas las contingencias.
Son características relevantes:
- La rápida y segura instalación.
- La capacidad de resolver todas las entregas.
- Asegurar la estanqueidad de la junta y su permanencia en el tiempo
- Facilitar, en algunos casos, la ejecución de las capas intermedias (por ejemplo, como maestras en capas de nivelación y soleras flotantes), asegurando al mismo tiempo la impecable ejecución de la junta.
Las juntas prefabricadas representan una valiosa aportación a la ejecución de recubrimientos rígidos modulares, en términos de calidad de acabados y óptimo comportamiento en el tiempo.
El comercio de baldosas debiera incorporar estos elementos en su oferta de recubrimientos rígidos modulares.
En los siguientes documentos se amplía la información anterior:
Ejecución Es un proceso laborioso que está presente en todas las fases de realización de un recubrimiento rígido modular, desde las operaciones de preparación de la superficie de colocación. A modo de resumen, se describen brevemente las recomendaciones básicas:
- Las juntas estructurales deben estar limpias en toda su sección y longitud. Se protegen, señalizan y se reserva el espacio hasta su ejecución.
- Con recubrimientos impermeabilizados, se instalan bandas elásticas por debajo de la impermeabilización.
- Las juntas perimetrales e intermedias quedan protegidas en toda su longitud y anchura, reservando el espacio desde la capa de desolidarización.
- El material de relleno debe quedar establemente fijado, a presión, a la profundidad que dé el grosor previsto para el sellante.
- Se debe asegurar que el sellante no se pega al fondo de junta. También si se precisa una imprimación de los flancos de la junta para asegurar su adherencia.
- Antes de la aplicación del sellante se protegen con esmero y meticulosidad los bordes de las baldosas adyacentes a la junta, con cinta adhesiva de carpintero (20-50 mm de ancha). Su posterior eliminación tras el sellado nos dará la calidad de entrega del sellante a las baldosas.
- El fondo de junta y especialmente los flancos deben estar limpios y secos antes de aplicar el sellante.
- El sellante se aplica con pistola extrudidora. En juntas horizontales pueden seleccionarse sellantes autonivelantes que se aplican con jarra.
- Con una espátula de acero se elimina el material sobrante y se repasa la superficie de la junta. Es preciso operar con diligencia pues el sellante inicia inmediatamente el endurecimiento superficial e incrementa su viscosidad.
- Las siliconas son muy sensibles al agua. Su endurecimiento completo abarca unas 24 horas. Deben ser protegidas del agua durante ese tiempo.
- Con la eliminación de la cinta adhesiva concluye el proceso de ejecución.