
En los materiales cerámicos
La cerámica sigue otros derroteros para alcanzar, ya a finales del siglo XX, los mismos resultados en los efectos minerales, pero mejores en tres aspectos fundamentales: la infinita paleta de color disponible, la garantía de uniformidad de los efectos ópticos allá donde se requiera y la inalterabilidad ante la acción del agua y la luz.
La diversidad cromática de una baldosa cerámica queda definida por el color de la superficie o “color-base” y la aportada por los diferentes tratamientos superficiales (tramas de fondo y decoraciones).
Respecto a colores uniformes, denominados “tintas planas”, la paleta de color de la baldosa cerámica abarca el entero espectro visible, alcanzada con la simple aplicación de un vidriado.
Mediante tratamientos en las fases de conformación y esmaltado/decoración se alcanzan degradaciones de color, efectos de gran profundidad en el campo visual y efectos ópticos especiales (iridiscencias, veladuras, veteados, etc.). Es un lenguaje similar al que presenta la piedra natural, aunque aquí controlado en un proceso industrial que asegura uniformidad dentro de la diversidad y, además, permite la resistencia e inalterabilidad frente a acciones externas.
Un muestrario natural, aleatorio e impredecible en la roca ... y el entero Reino Mineral y el Arco Iris en la Cerámica, pero bajo parámetros acotados en un proceso industrial.