Institut de Promoció Ceràmica
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Histórico

La colocación de revestimientos cerámicos en capa gruesa (hasta 20-25 mm de grosor) con morteros de cemento y cal, conocida en el argot profesional como “alicatar a la valenciana”, ha sido durante muchas décadas el método más utilizado en la ejecución de los alicatados en interiores y exteriores de clima templado. Recoge el buen hacer de siglos de experimentación con morteros de cal y arena sedimentaria o de aluvión.

Se trabajaba con formatos que, en pocas ocasiones, alcanzaban una superficie superior a 625 cm2, y las baldosas presentaban capacidades de absorción de agua superiores al 10%.

Los soportes y superficies de colocación (cerramientos y tabiquería de ladrillo, mampostería de mortero de cal) se entregaban a los alicatados varios meses después de su ejecución, estando siempre asegurada su estabilidad y compatibilidad con el mortero de colocación.

La evolución del proceso edificatorio en las últimas décadas ha sido la paulatina y sistemática negación del contexto que aseguraba la durabilidad de los alicatados de antaño:

  • Se han reducido los tiempos de ejecución de todas las unidades de obra, con lo que cerramientos y particiones se construyen sobre estructuras todavía en fase de endurecimiento
  • En algunos casos, los elementos constructivos que reciben los alicatados tienen una edad inferior a dos semanas
  • Se utilizan para toda la obra morteros industriales, o preparados a pie de obra con grandes oscilaciones en relación agua/cemento, con arenas vivas de machaqueo que, por su humedad cambiante, también contribuyen a la diversidad de comportamiento del mortero de colocación, tanto en sus características en fresco como de endurecimiento
  • El profesional de la colocación tiene pocas opciones de rectificación sobre los morteros que le entregan en planta. Es más, en ocasiones rectifica su consistencia con cemento cuando debiera hacerlo con cal (que no suele estar disponible en obra)
  • Las superficies entregadas han presentado problemas crecientes de falta de aplomado y planitud, obligando a rectificaciones improvisadas en fase de ejecución del alicatado

Esta evolución, mejor debiéramos llamarla involución, discurre paralela en el tiempo con la promoción de baldosas cerámicas cada vez más grandes, desde el azulejo de 150x150 mm ó 150x225 mm hasta los 200x400 mm ó 300x600 mm en la actualidad. Persiste en esta involución la colocación sin junta, sea cual sea el formato e incluso la colocación en capa gruesa se llega a emplear con baldosas BIb y hasta con BIa.

Algunos de los defectos descritos anteriormente son consecuencia directa de la degradación de esta técnica de colocación.

La adopción, como alternativa, de la técnica de colocación en capa delgada, en principio hasta 6 mm de grosor, con adhesivos cementosos o de otro tipo, tampoco ha estado exenta de problemas desde los inicios de su andadura en España (década de 1970).

Se promocionan los “mortero-cola” o “cemento-cola” por su comodidad y facilidad de aplicación, aunque requieren una superficie entregada cuya regularidad, aplomado y planitud garanticen un grosor uniforme del adhesivo aplicado con la parte lisa de la llana y peinado después en cordones con la parte dentada de esa misma llana (“peine” en el argot profesional).

Pero atribuir la adherencia a una fina capa de mortero de unos pocos milímetros implica asegurar la completa hidratación del cemento y recurrir al concurso de resinas poliméricas que coadyuven a esa adherencia con la formación de película en el seno del cemento hidratado, entre las partículas de arena.

Detalle microscópico de las agujas el cemento hidratado
Detalle microscópico del fenómeno de la hidratación del cemento (MAPEI).
Detalle de la membrana polimérica en la interfaz entre un adhesivo cementoso y una baldosa de gres porcelánico
Puentes de unión y anclaje de la resina polimérica en la interfaz adhesivo cementoso/baldosa de gres porcelánico. WACKER POLYMER SYSTEMS


La denominación actual y normalizada de los “mortero-cola” como adhesivos cementosos se basa en una composición en la que intervienen:

  • El cemento como aglomerante, en la proporción del 30-40% en peso, y de la menor clase resistente para contribuir lo menos posible a la rigidez del adhesivo (cemento común CEM I 32,5 R)
  • El árido como esqueleto o estructura del adhesivo endurecido, a base de arenas silíceas lavadas de distribución granulométrica equilibrada para el grosor máximo previsto en la aplicación del adhesivo, con una proporción cemento/árido entre 1:2 y 1:3, según el tipo de adhesivo
  • Los retenedores de agua, a base de compuestos de la metilcelulosa, que entran en la composición en un 0,3-0,4% en peso y cuya finalidad primordial es evitar la evaporación o succión del agua de mezcla, necesaria para la hidratación del cemento, por parte de la baldosa y/o la superficie de colocación. Tienen también una contribución importante a las características en fresco del adhesivo: consistencia, trabajabilidad y tiempo de aplicación.
  • Las resinas poliméricas, introducidas en la composición en una proporción variable polímero/cemento comprendida entre el 5 y el 20% en peso, con tamaño de partícula entre 0,05 y 5 um, a base de copolímeros de dos o más monómeros diferentes, son responsables de la denominada adherencia química, como resultado de la formación de película con el árido, los hidratos de cemento y en la interfaz con los adherendos (baldosa y superficie de colocación). También tienen una influencia direca sobre las características en fresco y, por supuesto, son determinantes de las características finales del adhesivo endurecido.
  • El agua de amasado, en una proporción fijada por el fabricante entre el 30 y 60% en peso respecto al cemento.

En la misma composición de los adhesivos cementosos radican una parte importante de los problemas surgidos con la técnica de colocación en “capa fina”:

  • Desde el primer momento conviven en el mercado “morteros-cola” que siguen, a grandes rasgos, la composición antes descrita, con otros que llevan muy poca resina y no incorporan retenedores de agua. De ahí derivan las denominaciones comerciales que intentan tipificar los productos en la relación calidad/precio: “morteros-cola de altas prestaciones” y “morteros-cola de ligantes mixtos”.
  • Se introducen productos específicos para aplicaciones sobre yeso, algunos de gran éxito comercial pero problemáticos en su aplicación y en sus características finales (adherencia y rigidez).

Además, la progresiva introducción de la técnica de colocación en capa delgada coincide también en el tiempo con la comercialización de las baldosas de formatos medios y grandes, y los productos gresificados de los grupos AI, BIa y BIb según la anterior norma EN 14411, con indudables repercusiones sobre la adherencia:

  • Las desviaciones de planitud de grandes baldosas comprometen la completa humectación del reverso de la baldosa en un encolado simple de 3-4 mm de grosor
  • Las tensiones de cizalladura por variaciones dimensionales entre los adherendos y el adhesivo son proporcionales a la superficie de la baldosa
  • Con baldosas de baja capacidad de absorción de agua precisamos mayor componente de adherencia química respecto a la adherencia mecánica conseguida con la hidratación del cemento
  • En sentido contrario, con adhesivos cementosos de baja capacidad de retención de agua comprometemos la adherencia mecánica con baldosas muy absorbentes, superficies de colocación también muy absorbentes o colocación en condiciones climáticas adversas

Con la aprobación de las normas EN 12004 (2001) y EN 12002 (2003) se deben poder superar los defectos y disfunciones derivados de la composición (la ya mencionada relación calidad/precio), y los atribuibles a denominaciones comerciales ambiguas.

Los adhesivos cementosos comercializados con el marcado CE y la denominación “adhesivo cementoso sólo apto para interiores” ya sabemos que no garantizan el tiempo abierto y contienen poca resina; en consecuencia, son por lo menos rígidos. Conviene retener esta información.

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