Institut de Promoció Ceràmica
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Atribución de la Disfunción

Ya hemos indicado en el apartado de prevención que los desprendimientos generalizados en un revestimiento cerámico son consecuencia de la superposición de diferentes causas, que confluyen en la rotura de la unión adhesiva cuando un esfuerzo de cizalladura supera la resistencia del material de agarre.

Un primer esfuerzo de cizalladura tiene su origen en las tensiones generadas en el sistema de revestimiento por cambios dimensionales en su seno, entendiendo por sistema el conjunto formado por la baldosa cerámica y la junta de colocación, el material de agarre y la superficie de colocación. Los cambios dimensionales son consecuencia de oscilaciones higrotérmicas en los materiales y de la retracción de los aglomerados de cemento, de entidad significativa en los enfoscados que constituyen la superficie de colocación.

Pero también por tensiones inducidas desde los soportes sobre los que se asienta el revestimiento cerámico; abarcando las estructuras, los cerramientos y las particiones (tabiquería interior), todos ellos interrelacionados. La magnitud de estas tensiones inducidas es proporcional a la edad de los sistemas y elementos constructivos, al ser éstos, en su mayoría, aglomerados de cemento.

Por otro lado, tenemos la resistencia de la unión adhesiva del material de agarre con la baldosa y la superficie de colocación. Resistencia que se mide por esfuerzos a tracción y cizalladura en laboratorio según el tipo de material de agarre. Para el caso de los morteros y adhesivos cementosos no es suficiente conocer la resistencia mecánica a la tracción sino que debemos predecir el comportamiento de la unión adhesiva ante las tensiones de cizalladura; es decir, precisamos introducir la característica de deformabilidad, como capacidad del material para soportar ese tipo de tensiones.

Pero además, el revestimiento cerámico tiene la consideración de un sistema modular rígido, en el que las tensiones de cizalladura se transmiten y amplifican en función de la superficie implicada, dado que asignamos una escasa capacidad deformable a las juntas entre baldosas (capacidad nula si colocamos sin junta o con mortero de junta rígido). De ahí la necesaria consideración de las juntas de movimiento como único elemento, por su naturaleza elástica, para absorber los cambios dimensionales y disipar las tensiones de cizalladura.

En un plano más reducido, el esfuerzo de cizalladura se concentra en cada baldosa individual en función de su superficie. De ahí la consideración de la deformabilidad para los adhesivos cementosos cuando debemos instalar baldosas cuya superficie excede los 900 cm2.

En el cuadro adjunto aportamos todas las variables que inciden en el binomio esfuerzo de cizalladura/adherencia y que, según se decante en uno u otro sentido, nos garantizará la durabilidad del alicatado o provocará el desprendimiento. En función de esas variables debe resultar menos complejo la atribución de la disfunción.

La Generación de Esfuerzos de Cizalladura
Tensiones generadas en el seno del sistema de revestimiento
  • Expansión por humedad de las baldosas cerámicas
  • Dilatación/contracción térmica lineal de las baldosas cerámicas y del material de rejuntado
  • Retracción de capas intermedias, fundamentalmente enfoscados maestreados de mortero de cemento
Desprendimiento en un alicatado por fuerte compresión de las baldosas
Tensiones inducidas desde los soportes
  • Flechas en forjados
  • Retracción de estructuras (aglomerados de cemento)
  • Deformación elástica en soportes solicitados a compresión
  • Asientos y otros movimientos estructurales
  • Deformaciones de fluencia (deformación plástica) de los materiales sometidos a fatiga superior al límite elástico
Desprendimiento de un alicatado por retracción del enfoscado maestreado

Resistencia y Deformabilidad de la Unión Adhesiva
En los aglomerados de cemento (morteros)
  • Adherencia mecánica obtenida con la completa hidratación del cemento
  • Precisa superficies que consientan el anclaje del cemento hidratado: baldosas y superficies de colocación de media/alta absorción/succión
  • La clase de cemento y la relación cemento/árido determinan la rigidez: a más cemento mayor resistencia mecánica pero menor deformabilidad
  • La cal introducida en la composición de un mortero, en sustitución parcial del cemento, incrementa la deformabilidad
En los adhesivos cementosos
  • Adherencia mecánica y química proporcional al contenido de resinas poliméricas. La adherencia química no precisa superficies texturadas y absorbentes
  • La deformabilidad se alcanza con el contenido y tipo de resina, estando cuantificada a través de la medida de la deformación transversal (norma EN 12002)
En otros tipos de adhesivos
  • Adherencia 100% química. Alta en los adhesivos en dispersión, sólo idóneos en alicatados interiores con baldosas de S≤900 cm2. Óptima en los adhesivos de resinas de reacción sin limitaciones del tipo de superficie.
  • Deformabilidad alta en los adhesivos en dispersión y en los de reacción a base de poliuretano. Escasa o nula en otros tipos de adhesivos de reacción.

De las tensiones generadas en el sistema de revestimiento tenemos acotada la expansión por humedad de las baldosas y el coeficiente de dilatación térmica lineal de los materiales implicados. Respecto al primer parámetro, nos movemos en el rango de unas pocas décimas de milímetro por metro lineal de revestimiento. En cuanto al segundo, la mayor incidencia se producirá en exteriores con baldosas oscuras y oscilaciones de temperatura importantes, tal como se muestra en el ejemplo adjunto.

EJEMPLO ADJUNTO

La retracción de los morteros usados en enfoscados maestreados y capas de regularización superficial siempre es superior a 0,4 mm/m aunque se mantiene por debajo de los valores de algunos morteros de nivelación para solados donde pueden alcanzarse retracciones de 1,2 mm/m, en composiciones ricas en cemento y relación agua/cemento superior a 0,5. Esta retracción se produce en su mayor parte en los primeros 28 días, en condiciones normales de temperatura y humedad. De ahí la recomendación, tantas veces apuntada, de respetar ese período de endurecimiento antes de la colocación.

Un exceso de agua, un secado prematuro o coincidencia en un mismo enfoscado de diferentes composiciones, producirán fisuración, testigo de la inestabilidad de la superficie de colocación.

Respecto a las tensiones inducidas solamente podemos diagnosticar inestabilidad:

  • Si conocemos la edad de estructuras, cerramientos y particiones
  • Si estos elementos constructivos ya han manifestado inestabilidad con la aparición de fisuras
  • Si averiguamos la luz de los forjados y deducimos las flechas

En base a todo lo comentado en los párrafos anteriores, podemos establecer una serie de factores de atribución de un desprendimiento generalizado, en el que se suelen superponer falta de adherencia y rotura de esa unión adhesiva por tensiones de cizalladura, compresiones o vibraciones desde los soportes. Veamos con más detalle cada una de estas causas de atribución:

  • Fallo de la adherencia, aunque no se produzcan tensiones importantes, por una inadecuada selección de la técnica o del adhesivo. Éste sería el caso de:
    • Colocación en capa gruesa con mortero de baldosas AIa, AIb, BIa y BIb
    • Colocación en capa delgada con adhesivos cementosos que no cumplen la norma EN 12004 en exteriores o en interiores sobre superficies inestables, de alta absorción/succión o con baldosas del grupo III y/o grandes formatos (S>900 cm2)
    • Colocación en capa gruesa sobre superficies lisas e inabsorbentes
  • Tensiones de cizalladura insoportables para la unión adhesiva alcanzada con morteros de cemento/cal, adhesivos cementosos no deformables y adhesivos de resinas de reacción rígidos, generadas desde los enfoscados maestreados por:
    • Excesiva retracción a causa de su composición
    • Colocación prematura, antes de haberse completado el endurecimiento
  • Fallo de la unión adhesiva entre el material de agarre y la superficie de colocación por degradación o falta de cohesión de esta última. Las deficiencias de cohesión debieran detectarse antes de la colocación. Los fenómenos de degradación, de desarrollo temporal más amplio, son consecuencia de disfunciones no previstas en el proyecto, en el caso de revestimientos:
    • Ausencia de impermeabilizaciones sobre superficies sensibles a la acción del agua y la humedad. Es el caso del yeso en interiores.
    • Filtraciones y acumulación de agua en capas intermedias sobre cerramientos exteriores en zonas sometidas a helada.
  • Colapso del revestimiento sometido a esfuerzo de compresión desde los elementos constructivos que lo ciñen o por deformación de los soportes (cerramientos y particiones). En este caso, la ausencia de juntas de movimiento y también de colocación constituyen un factor de contribución importante.
  • En fachadas, el diagnóstico debe centrarse en primer lugar en esta atribución. La ausencia de juntas de movimiento en los cantos de los forjados y en los cambios de plano del revestimiento suele ser la causa principal de los desprendimientos. Los cambios dimensionales del revestimiento tienen una contribución esencial.
  • Rotura de la adherencia sobre particiones de cartón-yeso y otros prefabricados ligeros, a causa de vibraciones y otros movimientos consecuencia de su ligereza y sistema de anclaje, cuando se han utilizado adhesivos cementosos rígidos ("especial yeso" y mortero-cola de bajo contenido en resinas).
  • Desprendimientos en la colocación por puntos por la debilidad de la unión adhesiva respecto a la superficie total de la baldosa, ante esfuerzos de cizalladura.

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