
La imagen adjunta ilustra una de las agresiones más intensas que puede recibir un pavimento cerámico en un área comercial: transpaletas manuales que pueden transmitir cargas puntuales dinámicas superiores a 10 N/mm2. En estas situaciones no sólo hay que seleccionar baldosas que superen los 2.000 N de fuerza de rotura a la flexión, con grosores no inferiores a 11 mm, sino que debemos recurrir a soleras de nivelación que puedan soportar cargas de 20-30 N/mm2, además de una colocación en capa delgada, junta abierta, doble encolado y adhesivos cementosos deformables [C 2 S1, C 2 S2].
Las cargas puntuales se transmiten en forma de cono en los estratos inferiores, generando tensiones de cizalladura cuando se producen por rodadura. También aquí una junta ancha entre baldosas con un buen material de rejuntado [CG 2 S1, CG 2 S2] favorecerá la absorción de los esfuerzos. Recurrir a baldosas de superficie S≤400 cm2 y juntas de 5-8 mm, ayudará a disipar tensiones localizadas.
Los impactos de las rodaduras por cejas entre baldosas o ligeros cambios de nivel contribuyen también a debilitar la unión adhesiva, especialmente si es rígida. Los impactos y rodaduras no solamente llevarán a despegues generalizados, siguiendo itinerarios de máxima intensidad de tránsito, sino también a la pérdida de aspecto irreversible en forma de grietas, sobre todo si existen huecos por debajo de la baldosa.