
La presentación de esta amplia familia de defectos y disfunciones en pavimentos cerámicos sigue el mismo discurso que los desprendimientos en alicatados: la inadecuación de unas técnicas tradicionales a la instalación de baldosas de gran formato sobre soportes inestables y las deficiencias introducidas con la colocación en capa delgada, como alternativa a la colocación tradicional, extendidas a la preparación de las superficies.
Los despegues aislados en un solado pueden catalogarse del mismo modo que en los alicatados, aunque aquí interviene su condición de superficie horizontal que, además, puede estar sometida a diferentes tipos de tránsito.
Los despegues generalizados y levantamientos en pavimentos cerámicos tienen su origen, de forma aislada o superpuesta, en una equivocada selección de la técnica y los materiales de colocación, en la degradación o mal estado de entrega de la superficie que va a recibir el solado y, sobre todo, en las deformaciones que se producen en los soportes y superficies de colocación.
Falla la adherencia en muchos casos por no superar las tensiones de cizalladura que se generan en el sistema, con el pavimento cerámico sometido a fuerte compresión. Cuando no colapsa la unión adhesiva, en la interfaz baldosa/material de agarre o entre éste y la superficie de colocación, tenemos la grave disfunción de la fisuración aleatoria con vocación poligonal, que describimos en el apartado de fisuraciones.
Unas y otras disfunciones generalizadas, junto con los desprendimientos en fachadas, han supuesto un serio freno a la promoción de los recubrimientos cerámicos, injustamente etiquetados como problemáticos por el proyectista y el estamento profesional del Sector de la Construcción.
Los requerimientos funcionales del hábitat contemporáneo introducen nuevas variables en un sistema de pavimento. Sólo la consideración del aislamiento acústico al ruido de impacto modifica la estructura y comportamiento de un solado rígido modular respecto al sistema convencional (solera de nivelación + material de agarre + baldosa cerámica). Ese sistema se vuelve más complejo con otros requisitos como son la impermeabilización, el aislamiento térmico o la calefacción radiante.
No entramos aquí en la especialización de los pavimentos cerámicos sino en subrayar la necesidad de adaptar la tecnología de colocación a un nuevo marco, delimitado por las características y comportamiento de las superficies entregadas a la ejecución de un solado.
De todos los defectos y disfunciones descritos en este apartado, destacan los relacionados con la inestabilidad de la superficie de colocación y, más concretamente, los cambios dimensionales que se generan en soleras de nivelación o los inducidos desde los soportes, en especial desde los forjados. Es frecuente que se superpongan los efectos de ambos elementos constructivos (por ejemplo, flechas activas en los forjados y alta retracción de la capa de nivelación) en despegues generalizados y abombamientos de un pavimento cerámico.