La consideración de la resistencia química de las baldosas cerámicas, tal como se proponía en la documentación del Proyecto Colocación, es el mejor antídoto para la prevención de la pérdida de aspecto por ataque de productos químicos en general y de limpieza y desincrustación en particular. Hablaremos de resistencia química cuando sobre la baldosa no percibimos cambios de color, textura o brillo después de los ensayos a productos domésticos de limpieza y sales para piscinas, así como los ácidos y bases propuestos en el método de ensayo EN ISO 10545-13 a baja concentración. En consecuencia, debemos alcanzar las codificaciones siguientes:
- En baldosas GL, los códigos GA, GLA, GHB [o con los códigos GA(V), GLA(V), GHB(V) cuando sólo es posible el examen visual]
- En baldosas UGL, los códigos UA, ULA, UHB
- Cuando preveamos un riesgo de ataque químico más importante, también debieramos asegurarnos la inalterabilidad frente a los productos químicos descritos en la norma en altas concentraciones; es decir, con los códigos GHA [GHA(V)] o UHA
Recomendamos considerar la resistencia química para todas las baldosas destinadas:
- a todo tipo de revestimientos y pavimentos exteriores
- a todos los pavimentos interiores de los niveles de tránsito 4, 5 y 6 (a partir de una circulación peatonal prevista de más de 10 personas/día)
- a todo tipo de pavimentos interiores cuyo estado habitual será estar mojados
Con estas recomendaciones de resistencia química se evitan todos los defectos de ataque por productos comerciales de limpieza y desincrustación, excluyendo algunos tipos de disolventes de los que, en ocasiones, se utilizan después de la colocación para eliminar restos de morteros y otros tipos de adhesivos.
En el proceso de colocación hay que evitar el uso de mazas de goma de color negro o gris, efectuar las operaciones de limpieza y desincrustación antes del endurecimiento definitivo de los materiales de rejuntado, y proteger el alicatado o solado de la intervención de otros oficios después de la colocación.
Cuadro resumen