Las manchas descritas como pérdida de color, textura o brillo, sobre superficies limitadas de un pavimento, coincidentes con itinerarios o áreas de máxima exposición a la agresión mecánica o química (por limpieza con productos agresivos) tienen una atribución común derivada de una inadecuada selección de la baldosa.
Los pavimentos que, sin sufrir un cambio de aspecto, presentan una mayor dificultad de limpieza en el transcurso del tiempo, exigiendo procesos de limpieza más agresivos, también se inscriben en el mismo apartado anterior. Las agresiones mecánicas y químicas han generado una microrrugosidad superficial responsable de la anidación de la suciedad. A largo plazo tendremos la misma percepción de senda que en el caso de pérdida de aspecto por decoloración, cambio de textura o reducción del brillo.