Con la evolución del gres porcelánico hacia baldosas con menor porosidad total, también ha decrecido el defecto derivado de la anidación del material de rejuntado en los poros abiertos de la superficie de la baldosa, que han aflorado tras el proceso de pulido mecánico. Este defecto se produce fundamentalmente con materiales de rejuntado de color contrastado respecto a la superficie de la baldosa, generando también un marco que se extiende en todo el recubrimiento. La gama de rejuntados grises/negros ha sido la más problemática, pues hasta fecha reciente incorporaban carbón micronizado (negro de humo) en su composición, de imposible exportación incluso con el empleo de disolventes.
El recurso a sales solubles aplicadas sobre el gres porcelánico natural o a selladores de protección sobre el gres porcelánico pulido han contribuido, junto a una nueva oferta de materiales de rejuntado con mayor facilidad de limpieza, a reducir este tipo de manchas, por otra parte irreversibles en los casos más extremos.
La problemática descrita para el gres porcelánico pulido es extensible a los solados resueltos con baldosas de barro cocido (grupos AIII, CIII) si no protegemos la superficie. En la actualidad se efectúan imprimaciones de protección ya en fábrica o antes de la operación de rejuntado, evitando así la penetración del mortero de juntas en los poros de este tipo de baldosas.