La comercialización de una nueva serie debiera implicar un estudio amplio de todas las variables que puedan incidir en la homogeneidad de aspecto sobre una superficie. La asignación del primer código de tono a partir del prototipo debe realizarse tanto sobre el tapiz de selección como sobre paneles con diferente iluminación. Sobre ambos escenarios, es la percepción visual quien debe determinar el rango de variación admisible que no genera contraste entre una baldosa de una partida de fabricación posterior con el conjunto asignado al primer tono.
Por otra parte, la asignación del primer tono debe complementarse con un seguimiento de la tonificación del producto en sucesivas fabricaciones, especialmente en series largas con una temporalidad alta.
A mayor complejidad de los tratamientos superficiales o en masa aplicados sobre la baldosa, mayor importancia adquiere el control de homogeneidad de aspecto.
La direccionalidad de tramas de fondo, aún en las decoraciones más complejas, debe reservarse a los formatos rectangulares para los que no cabe un giro de posición en su instalación. En el actual contexto de la colocación no es seguro delegar en el Alicatador/Solador:
- La observancia de una continuidad gráfica de las decoraciones
- La mezcla de baldosas de diferentes embalajes y la realización de paneles en seco para alcanzar homogeneidad de conjunto antes de iniciar el proceso de colocación
Antes de que la baldosa salga de fábrica, el Técnico Cerámico debiera marcarse el objetivo de que ninguna serie o modelo precise de mezcla a pie de obra, ni de posición en formatos cuadrados, para alcanzar homogeneidad de aspecto.
En baldosas
AIII UGL y
CIII UGL debiera acometerse una imprimación tapaporos antes del envasado, con la doble finalidad de:
- Proteger los poros exteriores de la penetración del material de rejuntado
- Evitar que imprimaciones efectuadas en obra de forma incorrecta incidan tanto en el aspecto final como en la adherencia del material de rejuntado a las aristas de la baldosa.
Este sellado superficial debe ser eliminable tras la colocación, para poder recuperar la transpirabilidad consustancial a este tipo de baldosas y poder recibir los tratamientos superficiales que les son propios, que forman parte del mantenimiento de los
solados de barro cocido.