
Los cambios de apariencia de las baldosas cerámicas son consustanciales al proceso de fabricación y a los materiales utilizados en el mismo. El Técnico Cerámico conoce todas las variables que pueden incidir en el cambio de tono de una baldosa. El proceso de tonificación del producto acabado ha evolucionado con la complejidad de los tratamientos superficiales que se han ido desarrollando en las últimas décadas, sobre todo en vidriados y decoraciones.
La sustitución del proceso de selección y tonificación en cinta por el tapiz supuso un salto cualitativo esencial. En la actualidad podemos hablar de un sistema optimizado tanto para la inspección de la calidad superficial como para la detección de variaciones de aspecto, incluso sobre acabados complejos, pero siempre interviniendo el ojo humano como último referente. La aplicación de la inteligencia artificial a la tonificación de las baldosas cerámicas está todavía lejos de poder sustituir la percepción visual humana, habida cuenta de la complejidad de análisis de una superficie heterogénea en la que interviene el color, la textura, y la reflexión selectiva de la luz vinculada a ella, así como el grafismo, incluso a diferente nivel.
En colores uniformes y tintas planas sí es posible aplicar métodos automáticos de lectura del color. Por otra parte, la nueva norma europea EN 14411 prevé un método de ensayo disponible (voluntario para el fabricante) para la medida de pequeñas diferencias de color en baldosas lisas y esmaltadas de colores uniformes (método de ensayo recogido en la norma EN ISO 10545-16). En el Anexo P (informativo) de la norma EN 14411 se recomienda la aplicación del ensayo solamente sobre aquellas baldosas cerámicas destinadas a una aplicación en la que la especificación de homogeneidad de color tenga importancia.
Sin embargo, ni la norma europea EN 14411 ni el proyecto de norma internacional ISO 13006 contemplan la obligatoriedad de asignar un código de tono a las baldosas comercializadas de primera calidad.
Los problemas de asignación de tono y la necesidad de asegurar la homogeneidad de aspecto en un alicatado/solado surgen en los años 70 con la proliferación de efectos decorativos en forma de difuminados, aplicados con aerógrafo, sobre la superficie del vidriado. Siguen con las decoraciones serigráficas complejas y con la combinación de ambos tipos de tratamiento superficial o decoración.
El Alicatador/Solador suele estar familiarizado con la mezcla de baldosas de diferentes embalajes en productos extrudidos o con apariencia rústica en general. En los demás casos, es el fabricante quien debe intentar asegurar que la información llegue al colocador, si la obtención de homogeneidad a nivel de superficie conlleva necesariamente la necesidad de mezclar las piezas antes de la colocación, o si esa colocación requiere un posicionamiento de las baldosas en una determinada dirección. Siendo que el Alicatador/Solados no suele efectuar estas operaciones, desde la consolidación de los procesos de monococción se persigue eliminar esta manipulación en las baldosas esmaltadas.
La recuperación de la decoración a baja temperatura supone la aparición de nuevos problemas de contraste entre las baldosas base que no han recibido el tratamiento térmico y aquellas decoradas que sí han recibido una o varias cocciones a baja temperatura. También por la confluencia de diferentes fabricados que convergen en el almacén y que deben comercializarse como un sistema unitario (piezas complementarias, especiales, paneles decorativos a utilizar como insertos, molduras, etc.). En ocasiones, no solamente no existe concordancia en el aspecto de las piezas sino también desviaciones en el formato de fabricación que imposibilitan la correcta modulación del producto.