Institut de Promoció Ceràmica
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Histórico

Sobre los desconchados que sólo afectan al vidriado, podemos comentar:

  • Que los atribuibles a un desacuerdo dilatométrico entre el bizcocho y los engobes/vidriados, a causa de un mayor coeficiente en el bizcocho y, en consecuencia, a una fuerte compresión de los estratos superiores, siempre fue un defecto minoritario respecto al cuarteo, en el proceso de fabricación por bicocción, desapareciendo prácticamente a partir de la introducción del proceso de monococción.
  • En sentido contrario, las escamaduras que se manifiestan en las operaciones de corte y perforación de las baldosas han tenido una mayor repercusión en los últimos años, al aplicarse estratos heterogéneos con diferente comportamiento dilatométrico y diversidad de anclaje en la interfaz con el bizcocho o entre ellos. El caso más simple ha sido la presencia de vidriados tensionados sobre engobes, también con fallos de anclaje en la interfaz de ambos.
  • La escamadura en diente de sierra sobre fisuras en la baldosa, consecuencia también de una fuerte compresión del vidriado, representa el último estadio de desarrollo de la grave disfunción de fisuración de pavimentos, que queda explicada en el apartado correspondiente (fisuras en pavimentos de desarrollo poligonal).

Entre los desconchados que afectan al cuerpo cerámico, merecen un especial comentario los atribuibles al fenómeno de la congelación del agua presente en poros y capilares. Su incidencia se mantiene en el tiempo al extenderse sobre baldosas semigresificadas, comercializadas como "gres", "pavimento de gres", "gres de monococción", de los grupos IIa y IIb, a las que se les asigna una resistencia a la helada por asociación con la denominación de gres, independientemente de que superen el método de ensayo de ciclos de hielo/deshielo según la antigua norma europea UNE 67-202-85. Es más, algunos tipos de baldosas que superaban ese método de ensayo tenían un mal comportamiento a medio plazo en aplicaciones exteriores donde se superponían ciclos de congelación/descongelación con presencia permanente de agua o humedad por debajo del alicatado o solado. Esta problemática alcanza una notable gravedad en el período 1970-1990, especialmente en los productos exportados a países de clima severo.

Esta situación nueva en el período considerado, derivada de la comercialización de los productos semigresificados, contrasta con la selección de baldosas que se realizaba en aplicaciones exteriores de clima frío y que se centraba en productos similares al klínker centroeuropeo, siempre con capacidad de absorción de agua inferior al 3% y con un nivel de gresificación que permitía asegurar un buen comportamiento en el tiempo respecto al fenómeno de la helada.

En el caso de España, la norma básica de la edificación NBE-CT-79, sobre condiciones térmicas de los edificios, aporta un mapa sobre la zonificación de España por temperaturas medias del mes de enero. Ese tipo de información es el que se venía utilizando para la selección de los materiales en zonas frías. Así, la escasa presencia de pavimentos y revestimiento cerámicos en exteriores se resolvía con baldosas altamente gresificadas, en áreas geográficas que se correspondían con las zonificaciones Y y Z en ese mapa.

Mapa de zonificación de temperaturas mínimas medias en España, en el mes de Enero según NBE-CT-79

Podemos definir zonas con riesgo de helada cuando al menos cinco días al año la temperatura se sitúe por debajo de los -5º C. En esa situación hay que seleccionar baldosas que ofrezcan garantías en cuanto a resistencia a ciclos hielo/deshielo. Ya en la documentación del Proyecto Colocación se estableció ese nivel de riesgo para recomendar directamente la selección de baldosas del grupo BIa y ahora también del grupo AIa según EN 14411 o, en su defecto, seleccionar baldosas que al menos superaran el método de ensayo previsto en EN ISO 10545-12.

La norma europea EN 14411 establece el requisito de superación del método de ensayo de resistencia al hielo para las baldosas prensadas y estrudidas del grupo I (Ia, Ib). Para las baldosas de los restantes grupos de producto, la norma contempla la aplicación de ese método de ensayo de forma voluntaria.

Por otra parte, el marcado CE contempla el requisito/característica de la resistencia a ciclos de hielo/deshielo para las baldosas destinadas a exteriores, en función del grupo al que pertenece la baldosa según EN 14411. Esto supone una ayuda para el proyectista y consumidor final a la hora de seleccionar la baldosa.

Los desconchados consecuencia de una agresión mecánica en el caso número 4 han marcado la tendencia de recomendar baldosas no vidriadas en pavimentos sometidos a especial riesgo (arquitectura de pública concurrencia y pavimentación industrial). No solamente hay que tener en cuenta la agresión por caída de objetos sino también la derivada de rodaduras. En ese sentido, la norma EN 14411 aporta la medida de la resistencia al impacto a través del coeficiente de restitución, según el método de ensayo EN ISO 10545-5, como un ensayo voluntario, disponible para la caracterización mecánica de las baldosas, al menos bajo el primer aspecto, aunque el impacto contemplado en el ensayo (bola de acero esférica de 19 mm de diámetro) está lejos de ser representativa de los impactos habituales. Según las recomendaciones británicas sobre la asociación del tipo de baldosa a la resistencia al impacto a través de la medida del coeficiente de restitución, sitúa a éste en niveles de 0,85 para baldosas destinadas a pavimentos de uso intenso.

Solamente la normativa francesa prevé la selección de baldosas UGL que superen además los ensayos de impacto pesado [Anexo 6 del Cuaderno 3515 del CSTB(Enero 2005)] y de rodadura, recomendando además formatos pequeños, con lado igual o inferior a 200 mm y grosores iguales o superiores a 11 mm; es decir, las baldosas P4S de la clasificación NF-UPEC.

Con la difusión del gres porcelánico y la técnica de colocación en capa delgada con adhesivos cementosos de alta adherencia y deformabilidad se han superado muchos de los problemas relacionados con agresiones mecánicas, proponiendo solados con baldosas de grosor igual o superior a los 11 mm, y colocación a junta abierta y doble encolado.

Los desconchados asociados a la cristalización de sales (normalmente sulfato cálcico y magnésico), en poros, capilares y en la interfaz bizcocho/vidriados en baldosas del grupo III, se presentan normalmente en revestimientos con gran aporte de humedad y sales solubles procedentes de estratos interiores del recubrimiento. En proyectos de restauración de alicatados antiguos, se procede siempre al lavado de las baldosas tras su extracción y a una nueva colocación que prevé la impermeabilización para evitar el aporte de agua y humedad desde los estratos inferiores.

En espacios húmedos con recubrimientos cerámicos porosos se recurre en la actualidad a capas intermedias de impermeabilización o, en su defecto, a la utilización de adhesivos cementosos con un alto contenido en resinas que eviten el fenómeno de las eflorescencias, muy relacionado con el tipo de desconchados que hemos descrito, cuando la migración de las sales queda impedida por la presencia de vidriados.

Los desconchados puntuales como consecuencia de la hidratación de carbonato cálcico, presente en forma de grumos en las arcillas, ya hemos comentado que era propio del proceso de bicocción con molienda por vía seca. La caliche quedaba englobada en el cuerpo cerámico después de la cocción y bastaba una aportación de humedad para que se produjera la hidratación, el consecuente aumento de volumen y el desprendimiento en forma concoide de parte del bizcocho y el vidriado. En la actualidad, este tipo de defectos solamente persiste en fabricaciones artesanales, dentro de la oferta de baldosas de tierra cocida y revestimientos vidriados (CIII GL de la anterior norma EN 14411).

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