Institut de Promoció Ceràmica
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Defectos Superficiales

La agresión química de un solado desemboca en la pérdida de aspecto prematura
Englobamos bajo este epígrafe todos los defectos que provocan una pérdida de aspecto o una sensación óptica de falta de uniformidad sobre la superficie del pavimento o revestimiento cerámico, respecto al aspecto inicial de la baldosa cerámica antes de la colocación.

Excluimos  todos aquellos defectos derivados del proceso de fabricación y que se eliminan en fase de selección de producto acabado. Están bien referenciados y catalogados en bibliografía y el Técnico Cerámico suele convivir con ellos. Además, la norma EN 14411 establece una definición de la primera calidad comercial y el porcentaje máximo de defectos superficiales que se admiten en ella (5%). Pueden existir reclamaciones y divergencias de interpretación en baldosas de otras clases comerciales diferentes a la primera calidad, consecuencia casi siempre de falta de información sobre el producto que se sirve y lo que el cliente espera recibir.

Con esta exclusión, por otra parte vinculada siempre a baldosas individuales y aisladas si ya están colocadas, nos quedamos con dos grupos de defectos ante los que el fabricante tiene una responsabilidad directa en la mayoría de los casos:

  • La falta de uniformidad del recubrimiento, traducida en contraste visual por cambio de tono de color, textura o brillo
  • La pérdida de aspecto de la superficie con el tiempo, entendida como deterioro de sus atributos estéticos o también falta de uniformidad, a causa de una agresión exterior de naturaleza física o química

El primer grupo de defectos subraya la necesidad de acotar el concepto de homogeneidad de aspecto en la fabricación y hasta qué punto es admisible (o incluso puede convertirse en un objetivo estético) la diferencia de color, textura o brillo. Esa acotación supone la asignación de un código de tono que, al igual que en las tolerancias dimensionales, establece los límites de las variaciones percibidas por el ojo humano. Según el efecto perseguido, el código de tono puede requerir la recomendación explícita de una mezcla de baldosas desde diferentes unidades de embalaje antes de la colocación.

El segundo grupo de defectos, aun en su diversidad, tiene el origen común en la inadecuación de la baldosa cerámica para el lugar de destino, aunque la técnica y los materiales utilizados en su instalación puedan representar un factor de contribución más o menos determinante.

La vinculación de las características técnicas de la baldosa cerámica con la durabilidad de un recubrimiento cerámico es un objetivo anhelado por la entera cadena de comercialización, aunque todavía estamos lejos de alcanzarlo plenamente. Sin embargo, en los últimos 10 años asistimos a un avance importante, en términos cualitativos, en la asociación de las características técnicas de la baldosa cerámica con un buen número de aplicaciones o usos, para los que se asegura mínimamente el buen comportamiento en el tiempo.

Sin embargo, el esfuerzo desarrollado por el estamento técnico de los sectores de fabricación de baldosas y adhesivos, traducido en documentos/guía para la selección del sistema de recubrimiento, apenas ha tenido repercusión en la cadena de comercialización de las baldosas cerámicas, en el marco de una política empresarial todavía excesivamente orientada a la producción y consecuente competencia por precio. Desde el momento que salgamos de una estrategia comercial basada en el marketing indiferenciado y masivo, el objetivo de adecuación al uso es irrenunciable, máxime cuando aspiramos a colocar la baldosa cerámica en otros ámbitos diferentes a la vivienda.

El desarrollo normativo tampoco ha favorecido esa vinculación de la baldosa con su destino aunque los métodos de ensayo disponibles (EN ISO 10545) nos acercan a la posibilidad de vincular los niveles de resistencia mecánica, química y a las manchas con las prestaciones exigibles en una aplicación concreta.

Desahuciada la dureza Mohs y cuestionado el método de ensayo de resistencia a la abrasión superficial, nos queda solamente la posibilidad de relacionar la pérdida de aspecto por acción mecánica o ataque químico con la resistencia a las manchas, la pérdida de brillo y la percepción visual de una pérdida de los atributos de la superficie en condiciones reales de observación (luz tangencial).

La aplicación de la Tribología a materiales heterogéneos puede proveer un nuevo método de ensayo que parametrice el desgaste mecánico y lo podamos relacionar con niveles de tránsito.

Otros grupos de defectos pueden evitarse mediante una correcta selección combinada de la baldosa y la técnica de colocación, siendo suficiente aplicar algunas de las características obligatorias u opcionales contempladas en EN 14411.

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