Visualización La superficie de la junta de colocación es áspera al tacto, en ocasiones afloran los granos de la arena firmemente anclados al mortero. Con distribución irregular en la trama de juntas, aparecen relieves y discontinuidades en la textura.
Atribución Por el tamaño de la arena, algunos materiales de rejuntado bien preparados y aplicados presentan ya una textura más o menos granular, que suele contrastar todavía más si la baldosa cerámica es vidriada, lisa y brillante. Como el tamaño del árido está seleccionado en función de la anchura de la junta, hasta cierto punto no podemos evitar una cierta texturación de la superficie. Sin embargo, si la mezcla es defectuosa o utilizamos un exceso de agua y, sobre todo, arrastramos el material con una esponja blanda y muy mojada en la primera limpieza, esa textura se acentuará hasta dar una superficie rugosa de tacto desagradable.
Al mismo defecto podemos llegar por ataque químico, sirviendo todo lo dicho en el caso anterior, tanto en materiales en base cemento como de resinas de reacción. Por contaminación de la superficie, cuando el material de la junta todavía está fresco, también pueden producirse texturas rugosas que, además, suelen ir acompañadas de un cambio de color. Al mismo defecto podemos llegar tras una limpieza prematura.
Prevención Este defecto no estará presente si:
- Seleccionamos materiales de rejuntado adecuados a la anchura de junta que propone el fabricante
- Respetamos la proporción de mezcla propuesta por el fabricante
- Comprobamos al tacto que el material está suficientemente endurecido (no mancha los dedos) antes de iniciar la operación de limpieza tras el rejuntado
- Protegemos el alicatado o solado de la contaminación por actividades de otros oficios
- Limpiamos en diagonal respecto a la trama de juntas, con esponja de rigidez media bien escurrida