Institut de Promoció Ceràmica
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Defectos en las Juntas de Colocación

Pérdida de adherencia del material de rejuntado a los flancos de la baldosa
Hasta fechas recientes se contemplaban las juntas de colocación en solados rústicos y en aplicaciones especiales en el ámbito de la Arquitectura de Pública Concurrencia o recubrimientos cerámicos comerciales e industriales. En España no existía normativa sobre los materiales para estas juntas ni sobre las características de su ejecución. En aplicaciones de ámbito residencial privado la colocación sin junta ha sido práctica profesional generalizada en alicatados y muy extendida en solados.

La colocación sin junta o a tope entre baldosas y la general utilización de "lechadas" o "boradas" (desde cemento blanco puro hasta mezclas de cemento y arena de alta contracción en el endurecimiento) han sido la causa de numerosos defectos, traducidos en desprendimientos del material de junta y cambio de aspecto de un revestimiento o pavimento cerámico.

A pesar de una mayor cultura de la calidad y una mejor información sobre el papel de las juntas de colocación en un pavimento o revestimiento, se ha impuesto el criterio estético de seguir colocando sin junta o con una junta mínima, por mimetismo con los acabados de piedra natural. Los grandes formatos rectangulares y la comercialización de rectificados persiguen ese objetivo estético, en contradicción manifiesta con la necesidad técnica de una junta de colocación y con las limitaciones que presenta la misma baldosa cerámica por sus tolerancias dimensionales.

El sombrío panorama descrito en los apartados anteriores se ilumina tímidamente con la reciente aprobación de la norma europea EN 13888, que establece la definición, características y métodos de ensayo para su evaluación, de los materiales de rejuntado en base cemento y de resinas de reacción. Al menos tenemos ya una norma que fija unos mínimos de calidad para los materiales expresamente diseñados y fabricados para rellenar el espacio entre baldosas, aunque queden lagunas por cubrir.

Independientemente de la percepción cultural de que la junta de colocación es consustancial al recubrimiento cerámico, incluso con la posibilidad de subrayar la modularidad con el color o su acabado en bajorrelieve, es evidente su función técnica en un alicatado o solado:

  • Contribuye a absorber las desviaciones dimensionales en longitud y anchura de la baldosa cerámica, y a disimular sus desviaciones de planitud, rectitud de lados y ortogonalidad.
  • Consiente liberar el vapor de agua cuando la baldosa es impermeable y existe una diferencia de presión de vapor entre la parte interior y exterior del recubrimiento.
  • Permite mitigar las tensiones que se generan en el recubrimiento cerámico o en sus estratos inferiores, hasta llegar a la fisuración del material de relleno, que siempre será un defecto más discreto que la rotura de las baldosas y, en cualquier caso, subsanable a menor coste.

A una junta de colocación se le debiera exigir tantas características como a la baldosa cerámica y, además, al mismo nivel de prestaciones. Pero también impermeabilidad al agua en estado líquido y permeabilidad al agua en estado gaseoso y, sobre todo, deformabilidad.

A resultas de la norma EN 13888, tenemos unas garantías mínimas en cuanto al comportamiento en el tiempo del material para las juntas de colocación; sin embargo, quedan sin asegurar otras características como son el rendimiento y la constancia de color, la adherencia sobre superficies inabsorbentes (el canto de la baldosa), la resistencia química y a las manchas de la superficie de la junta ya endurecida (independientemente de la impermeabilidad o capacidad de absorción de agua), así como la deformabilidad ante esfuerzos de tracción, compresión o cizalladura, con la única referencia a la característica de deformación transversal contemplada en la norma EN 12002.

Aunque existen pautas claras en la atribución de los defectos de las juntas de colocación, es muy difícil separar las causas derivadas de una deficiente preparación y manipulación del material, en el marco de unas condiciones ambientales concretas y respecto a las instrucciones dadas por el fabricante, de las causas derivadas de un mal comportamiento del material respecto al recubrimiento cerámico donde está ubicado, entendiendo por tal el conjunto de la baldosa cerámica, el soporte de colocación y las agresiones de naturaleza mecánica o química a que se ve sometido, además de las condiciones climáticas en exteriores

En la mayoría de los casos, los defectos descritos a continuación son consecuencia, bien de una mala manipulación del material de rejuntado, bien de un mal comportamiento en el tiempo. En consecuencia, exponemos a continuación los defectos más comunes, su visualización y prevención.

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