Con origen en la fabricación podemos tener las siguientes causas de desuniformidades:
- Mezcla de diferentes códigos de calibre o colocación de baldosas sin calibrar o erróneamente asignadas a un mismo código
- Colocación de otras clases comerciales diferentes a la 1ª calidad, en las que las baldosas se comercializan sin asignación de código de calibre o con desviaciones dimensionales no controladas
- Fallos en el proceso de rectificación de lados que den aristas contiguas no ortogonales
Las causas atribuibles al proceso de colocación tienen su origen en un deficiente replanteo; la pérdida de aplomado, nivel o alineación; y la necesidad de compensar las desviaciones dimensionales de las baldosas en una colocación “a tope”.
El trabajo a destajo es incompatible con un control exhaustivo de la superficie a revestir y de las propias baldosas cerámicas. El buen resultado final de un alicatado o solado descansa en la pericia del colocador para ir compensando sobre la marcha tanto las desviaciones de ortogonalidad de la trama de juntas como la adaptación a los elementos constructivos y carpintería que se interponen. Esa adaptación se mide en pericia y tiempo para que las irregularidades finales pasen desapercibidas.
En un plano más cercano al alicatado o solado podemos encontrarnos desuniformidades por:
- Presencia de material de agarre entre las aristas de baldosas colocadas sin junta
- Extracción prematura de crucetas o cuñas para efectuar rectificaciones de posición, tanto en la colocación en capa gruesa con mortero como en capa delgada con adhesivos que no tienen capacidad antideslizante
- Desviaciones de alineación a causa de desplazamientos de reglas