Institut de Promoció Ceràmica
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Defectos Dimensionales

Falta de uniformidad en la trama de juntas en un recubrimiento cerámico
En un pavimento o revestimiento cerámico hablaremos de defectos dimensionales para referirnos a la percepción de desuniformidades en la partición del plano dada por la trama de juntas, o en la visualización de irregularidades en la iluminación de la superficie del recubrimiento, en forma de sombras localizadas.

Esta percepción óptica se concreta, por aproximación visual, en:

  • Desuniformidades en la trama de juntas, en cuanto a anchura y alineación
  • Deficiencias de planitud entre baldosas adyacentes o entre grupos de baldosas
  • Irregularidades en la modulación que, en la mayoría de los casos, debe corresponderse con la ortogonalidad y paralelismo en la superficie o volumen que ocupa el recubrimiento respecto a puntos concretos de referencia (carpintería, entregas a otros elementos constructivos, sanitarios, mobiliario fijo, etc.)

Este tipo de defectos puede tener su origen en la calidad dimensional de la baldosa cerámica o en el proceso de colocación. En consecuencia, el Técnico Cerámico que deba diagnosticar el origen de la reclamación tiene que partir del mejor conocimiento de las características dimensionales.

Aunque los Alicatadores/Soladores manifiestan encontrar una mejor calidad dimensional de las baldosas cerámicas que hace unos pocos años, es frecuente todavía escudarse en las “tolerancias dimensionales” para eludir responsabilidades ante una reclamación basada en uno o varios de los tres puntos anteriores.

Conviene recordar que en el proceso de colocación prima el rendimiento sobre cualquier otra consideración. Así, tareas fundamentales como el replanteo previo del espacio o el control de los materiales y las superficies de colocación queda minimizado ante el objetivo de una rápida ejecución.

Pero además, el Alicatador/Solador se ve obligado a resolver sobre la marcha todos los problemas que presenten los elementos constructivos y superficies, y entre ellos: deficiente aplomado de la tabiquería, desviaciones de nivel, irregularidades superficiales, incorrecta entrega de la carpintería, etc..

Con la colocación de solados en capa delgada con adhesivo, las irregularidades superficiales y las diferencias de nivel suelen compensarse con el grosor de la capa adhesiva aplicada, cuando son materiales cuya composición y características en fresco han sido diseñadas para grosores determinados. El resultado puede ser un asentamiento diferencial durante el endurecimiento que propicie la aparición de “cejas” u otros defectos de planitud.

Con este contexto de la colocación es razonable sugerir que se adopten medidas desde la fabricación, tendentes a optimizar la calidad dimensional de las baldosas como medicina preventiva y, si esto no es posible, actuar sobre la identificación dimensional del producto servido, con la obvia finalidad de defender la inocencia de la baldosa cerámica en el caso de reclamaciones basadas en este tipo de defectos.

Merece la pena insistir en este tema, por cuanto los defectos dimensionales, junto con la pérdida de aspecto superficial, son las principales causas de reclamación directa al fabricante.

En España, una última consideración que Vd. debe tener en cuenta es la contradicción entre las tolerancias máximas consentidas para las baldosas cerámicas de 1ª calidad, para los diferentes grupos de producto según la norma EN 14411, y las normas tecnológicas de la edificación relativas a alicatados y solados, respectivamente NTE-RPA/1973 y NTE/RSB/1975. En esas normas, sólo de obligado cumplimiento para el promotor o constructor si figuran en la memoria técnica del proyecto, podemos encontrarnos en situaciones de no aceptación automática tras el control de ejecución si:

  • En los alicatados se detectan desviaciones de paralelismo en las juntas de colocación que superen ±1 mm en 1 m de longitud
  • En los alicatados se detectan desviaciones de planitud superiores a 2 mm, medidas con regla de 2 m en cualquier dirección de la superficie
  • Se miden desviaciones de planitud en un solado superiores a 4 mm o cejas superiores a 2 mm, ambas controladas con regla de 2 m. Estas desviaciones máximas se hacen extensivas a los rodapiés y peldaños de escaleras

De ahí la necesidad de actuar desde la fabricación en el proceso de control dimensional de las baldosas cerámicas. La mejor tecnología disponible para la medición en continuo de las desviaciones dimensionales permite alcanzar tolerancias máximas muy por debajo de las admitidas en la norma EN 14411. Si además, salen de fábrica solamente productos calibrados, con un número reducido de calibres y con información que permita su seguimiento hasta la instalación, podremos argumentar la inocencia de la baldosa cerámica ante los defectos que describimos a continuación.

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