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Dos de los paneles fueron pintados por Frances Dasí 00087-07/(01-02). Francisco Dasí fue alumno distinguido de la Escuela de Bellas Artes de San Carlos, pero aquella era la época de los grandes pintores Francisco Domingo e Ignacio Pinazo, y no atreviéndose a competir con ellos, no obstante su prestigio de excelente pintor, se alza al campo de la azulejería, muy en auge en aquellos años, tanto para dedicarlos a pisos, paneles decorativos y a los retablos religiosos. Y sus flores, figuras alegóricas, animales mitológicos, desnudos infantiles, etc., fueron la admiración de todos, y solicitados sus servicios por las grandes fábricas de la época: Las de Vilar, Arenes y Mora, en Manises, y las de Bellota, Gastaldo, Monserrat y Novella, en Valencia. Eran entonces los años de 1875 a 1885. Un acontecimiento internacional dio una sentida variación, estimable, a la decoración cerámica. En el año 1880 se celebra en Londres la Exposición Industrial, en la que se presentan grandes demostraciones azulejeras de varias naciones. La Asociación de Fabricantes de Manises, acuerda que sus muestras fuesen llevadas a Inglaterra por Dasí, pensionado por la Asociación para este cometido. Y de allí se trajo una gama de colores nuevos, magníficos, de limpieza y brillantez extraordinaria; como hasta entonces se utilizaba para colores rojos la tierra llamada "rogent d'Onda", y ésta resultaba difícil para difuminar, de ahí la gran aceptación que tuvo esta novedad, sobre todo en lo que se refería al verde y al rosa, que tanta gracia ponía en las pinceladas graciosas y espontáneas, sin corrección de este famoso pintor. Así pues, estos colores fueron acogidos con gran entusiasmo por los fabricantes de Manises, y de ahí que, el color rosa, concretamente, sirva para determinar si una pieza es anterior o posterior al año 1880, si en las pinturas lleva dicho color; el que, como decíamos, fue introducido por Dasí a su regreso de la Exposición de Londres celebrada en 1880.