El yacimiento arqueológico denominado por los investigadores hispanos dedicados a la historia económica de época romana con el apelativo de Venta del Carmen ha sido el epicentro sobre el cual ha basculado el conjunto de trabajos de investigación que hoy ven la luz en estas páginas. La documentación inédita que aquí damos a conocer constituye el caudal de información obtenida gracias a la realización de dos Intervenciones Arqueológicas de Urgencia autorizadas por la Consejería de Cultura de la junta de Andalucía, a través de su Delegación Provincial en Cádiz, desarrolladas durante 1996 y 1997 (resoluciones favorables de la Dirección General de Bienes Culturales con fecha 15 de julio de 1996 y 5 de agosto de 1997 respectivamente), cuyos sorprendentes resultados proporcionaron un aluvión de información de primera mano que requería un tratamiento científico pormenorizado, que es el que hemos tratado de aplicarles a los restos de cultura material presentados en estas páginas.
Para ello, y siguiendo a Ortega en la concepción envolvente del ambiente personal que le rodea a uno y las influencias que, de manera más o menos voluntaria influyen sobre uno mismo, no quedaba otra solución a finales del II milenio que contar con un gran equipo interdisciplinar para abordar el estudio de conjunto del yacimiento arqueológico. En este contexto, la mayor parte de investigadores que han colaborado en la edición de esta memoria científica son miembros del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, que ha constituido el lugar tanto de trabajo como de discusión de estos trabajos de investigación.
Resulta sumamente difícil en pocas páginas agradecer el esfuerzo, animo y tesón con el cual muchas personas, tanto de la profesión como enamorados del patrimonio campogibraltareño, han impulsado en el día a día este trabajo. Nuestro interés personal en el conocimiento y estudio de la ocupación romana y tardoantigua de la Bahía de Algeciras ya desde hace varios años nos impulsó al conocimiento directo de aquellos yacimientos vinculados directamente con la producción y comercio de productos de la economía local, y la aproximación a las alfarerías de época clásica fue uno de nuestros puntos vitales de interés. Los alfares de la Venta del Carmen, conocidos personalmente gracias a diversos trabajos puntuales sobre los cuales nos detendremos en el capítulo I de esta monografía, cristalizaron en la visita personal al lugar a finales de los años ochenta, documentando in situ los restos visibles de los talleres alfareros de época romana, gracias a las indicaciones topográficas proporcionadas por J. I. de Vicente Lara, por entonces director del Museo Municipal de Algeciras. Las tareas urbanísticas que afectaron al lugar a mediados de los años noventa fueron las que propiciaron la realización de estas intervenciones arqueológicas de urgencia, cuyo impulso y aportación de la energía motriz necesaria al principio fue canalizada por el Dr. M. Álvarez Vázquez, Cronista Oficial de la Villa de Los Barrios, a quien agradecemos profundamente los contactos iniciales a nivel municipal y su generosidad y continuo entusiasmo. El patrocinio de esta empresa, iniciada por E Humanes desde la Delegación de Cultura de la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar a finales de 1995, ha sido abanderada desde entonces por dos personas gracias a las cuales se han finalizado tanto los trabajos de campo como la dificultosa y never-ending fase de estudio de laboratorio. En primer lugar el Excmo. Sr. D. Alonso Rojas Ocaña, Alcalde de Los Barrios, cuyo interés personal en un conocimiento pormenorizado del entorno de la Venta del Carmen propició un apoyo incondicional a nuestras peticiones desde sus primeros pasos hasta la impresión de los fotolitos, y sobre todo a M. Ramírez Tocón, Concejal Delegado de Cultura de esta misma institución, cuyo seguimiento directo de nuestras actividades ha permitido un desarrollo proporcionado de nuestras expectativas e inquietudes. La financiación de la intervención, del estudio de materiales arqueológicos exhumados y una parte de la impresión del libro ha corrido a cargo del Ayto. de Los Barrios, a través de la Concejalía de Cultura, mostrando una linea de apoyo y protección al patrimonio arqueológico de su término municipal que lo sitúa a la cabeza de la comarca campogibraltareña. La política municipal, volcada en la protección de su patrimonio históricoarqueológico, encuentra uno de los resultados más evidentes en esta monografía arqueológica, de cuya materialidad, les somos, sin duda, deudores. Nuestra gratitud para los miembros del personal de Área de Cultura, entre los cuales Pilar ha sufrido nuestro cotidiano quehacer.
Los propietarios de la parcela en la cual se sitúa el yacimiento arqueológico, Guadacorte S.A., se han mostrado siempre proclives a potenciar el desarrollo de estos trabajos, facilitando en todo momento la autorización conveniente para trabajar en el yacimiento, poniendo a nuestra disposición la infraestructura situada en esta parte de la finca. Especialmente a A. Parias Merry, Director General de esta empresa y a J. I? Toro, que fueron los encargados de las numerosas gestiones necesarias, y muy especialmente a Francisco, guardés de la finca, por sufrirnos en el día a día durante el trabajo de campo.
Las facilidades que en todo momento demostró la Delegación Provincial de Cultura de Cádiz agilizaron los trabajos de campo y los contactos que en todo momento hemos mantenido con dicha institución, inicialmente de la mano de D. R. Garófano Sánchez y más tarde por D. Josefa Caro Gamaza. Los técnicos-arqueólogos de dicha Delegación designados inspectores de la intervención por la Dirección General de Bienes Culturales, D. Lorenzo Perdigones y D. Angel Muñoz respectivamente en las intervenciones de 1996 y 1997 han colaborado de manera asidua y contribuido activamente en la finalización de las campañas de excavación, generando una vía de colaboración bidireccional que cada vez es más efectiva. Los materiales muebles aparecidos han sido depositados en el Museo Provincial de Cádiz, siguiendo las indicaciones del permiso de excavación, y en esta institución las gestiones de A. Alvarez inicialmente y en fechas más recientes de C. Garbarino, actual directora del museo, han facilitado una vez más nuestra incesante labor.
En la primera campaña de excavaciones, dirigida por el firmante en colaboración con L. Lorenzo Martínez y desarrollada entre el diez de septiembre y el cinco de noviembre de 1996, colaboraron en los trabajos de campo un equipo de estudiantes de últimos años y licenciados en Geografía e Historia, especialidad Prehistoria y Arqueología por la Universidad Autónoma de Madrid, integrado por J. R. Borge Hoyal, E. Gómez Alcalde-Moraño, A. Míguez Pérez, F. Prados Martínez, C. Redondo Ferrero, E. Redondo Gómez, V Sánchez Sánchez-Moreno, A. Torrecilla Aznar, E. Veiga Torres y M. Zamora Merchán, y en la fase final de la intervención se integró al equipo Cassian James Vickery Hall, de la Universidad de York. Especialmente útil fue la colaboración de los alumnos de los distintos módulos de la Escuela Taller El Corcho II como auxiliares de excavación, incentivados por el director de la misma, A. Pecino, así como las incansables visitas de D. Mariscal, eterno luchador del patrimonio campogibraltareño. Las numerosas indicaciones in agro et in universitate propiciadas por A. Fuentes Domínguez han enriquecido sin duda alguna este trabajo, y nuestra plena dedicación al mismo durante estos dos años se debe a su generosidad e interés científicos íntimamente imbricados, dentro del marco de la Beca de Investigación que he disfrutado en la Universidad Autónoma de Madrid.
En la segunda intervención arqueológica en el lugar y última hasta la fecha, que tuvo lugar entre el nueve de septiembre y el diez de octubre de 1997,
y bajo las mismas circunstancias anteriormente expuestas, el equipo estuvo formado por L. Lorenzo Martínez como colaboradora en las tareas de dirección, además de M. Bueno Moreno, I. D'Olhaberriague Martínez, L. Galindo San José, C. Redondo Ferrero, E. Redondo Gómez, V Sánchez Sánchez-Moreno, S. Sánchez Sanz y A. Torrecilla Aznar, todos ellos arqueólogos integrados al mundo profesional en la actualidad. Durante los días dedicados a la toma de muestras cerámicas en uno de los hornos para la Datación Absoluta por Arqueomagnetismo, se desplazaron al yacimiento M. Osete y J. I. Núñez, de la Universidad Complutense de Madrid, acompañados de D. Tarling, de la Universidad de Plymouth (Reino Unido). Agradecemos a C. Blasco Bosqued habernos puesto en contacto con los miembros de este equipo de trabajo. No debemos -ni queremos- olvidar mostrar nuestra gratitud a J. Blánquez Pérez, por su constante irradiación de "energía positiva" y por las orientaciones tipográficas, que han embellecido el aspecto definitivo de esta publicación, así como a mis sufridos colegas J. M. Pérez Rivera y E. García Vargas, por cuantas útiles indicaciones nos facilitaron en su momento y continúan haciéndolo diariamente. Por último y no por ello con menor énfasis, a Domingo Mariscal, por sus numerosas y útiles indicaciones de interés sobre Los Barrios y su territorium, y por compartir su afecto -casi amorhacia el patrimonio arqueológico del Campo de Gibraltar.
Nuestro interés personal a la hora de abordar el estudio arqueológico de este yacimiento era inicialmente muy concreto. Para el estudio de nuestra Tesis Doctoral, centrada en la Economía _y comercio de la Bélica mediterránea y del "Círculo del Estrecho" en la Antigüedad Tardía (ss. III-VII d. C.) a través del registro anfórico, resultaba de fundamental utilidad contar con secuencias estratigráficas bien definidas en centros de producción alfarera que permitieran documentar el tránsito de las producciones altoimperiales a las tardorromanas. El panorama del s.III d.C. estaba cubierto por el estudio del taller granadino de Los Matagallares en Salobreña, que en fechas similares era objeto de excavaciones arqueológicas. Nuestro conocimiento directo del alfar de la Venta del Carmen, con hallazgos en superficie de ánforas del tipo Beltrán II y Dr. 14, indujo a plantear la posibilidad de su funcionamiento durante momentos avanzados del s.II y momentos iniciales de época severiana, y con esa utópica ilusión que derrocha la investigación en no pocas ocasiones, de su estudio se desprendería la secuencia que enlazaría las producciones altoimperiales con las del Bajo Imperio. Sin embargo, y a la luz de los hallazgos una vez iniciada la intervención, la datación del complejo se centra en torno al cambio de era y sobre todo el s. I d.C., por lo que nuestras expectativas iniciales dificilmente iban a poder ser contrastadas. La potencialidad del estudio del complejo alfarero de la Venta del Carmen se ha plasmado en los diversos capítulos incluidos en esta monografía, cuyo resultado es, a nuestro juicio, un sustancial avance en el conocimiento de la tipología anfórica de época augustea y altoimperial, así como haber aportado una nueva imagen de diversas cuestiones de la economía de la Bahía de Algeciras en época altoimperial. De esta manera, y en directa armonía con el Proyecto General de investigación de la junta de Andalucía dirigido por M. Bendala y L. Roldán, y centrado en el Estudio histórico-arqueológico de la ciudad púnicorromana de Carteia, nuestro conocimiento de la implantación y explotación del territorio en el Campo de Gibraltar en época antigua va, maximis itineribus, abriendo nuevas sendas a la investigación.
Bucear en una de las arqueologías más ingratas de época clásica, cual es la denominada "arqueología de la producción" en fechas relativamente recientes (T. Mannoni y E. Giannichedda, Archeologia della produzione, Turín, 1996), ha tenido en este caso uno de sus exponentes más clarividentes, al menos para nosotros: el estudio y procesado de las varias decenas de miles de fragmentos cerámicos recuperados ha constituido el eje vertebrador de nuestro trabajo, en una linea de trabajo metonímico en el cual la parte en este caso sí parece ilustrativa del todo, evidenciando el carácter de disciplina de los indicios de nuestra ciencia, siguiendo a A. Carandini.
El conjunto monumental de la Venta del Carmen incluye el yacimiento alfarero de época romana como epicentro, además de una Casa de Postas de época moderna (s. XVIII y posterior) con toda una serie de estructuras asociadas relacionadas con este establecimiento, y algunas construcciones militares del tipo bunker datadas en la II Guerra Mundial. La potencialidad que plantean estos monumentos de cara a su rehabilitación y creación de un entorno cercano al concepto de parque arqueológico nos motivó a presentar un Anteproyecto depuesta en valor del conjunto histórico-arqueológico de la Venta del Carmen (Los Barrios, Cádiz) a la Corporación Municipal, de manera que se pudiese proceder, en íntima conexión con la Consejería de Cultura de la junta de Andalucía a la revalorización del lugar, situado en la encrucijada de la Bahía de Algeciras y con unas posibilidades de rentabilidad turística de primer orden. Esperamos que en el futuro esta iniciativa se materialice, de una u otra manera.
La presente monografía está dedicada científicamente a J. I. de Vicente Lara, heraldo de la protección del patrimonio de la vecina Algeciras, en recuerdo de mis primeros y fecundos pasos por la arqueología de esta comarca gaditana. Y además, a nivel personal, A. Bernal, D. Casasola y J. Iglesias (conjunta e inseparablemente con Elo) constituyen la trilogía que apoyan incesantemente mi labor en el duro día a día, hacia los cuales el débito contraído en estos años, no será nunca convenientemente saldado. La autorización conveniente por parte de la Dirección General de Bienes Culturales para la edición de este libro, una vez cumplidos todos los requisitos de la normativa vigente, ha sido obtenida con fecha veinte de noviembre de 1997. La división del libro incluye algunos estudios monográficos, centrados en los hallazgos de la excavación (Capítulos I-IX), que son completados por trabajos complementarios centrados en diversos aspectos de interés (Capítulos X-XVIII). Una vez más, nuestra mayor satisfacción ha sido el poder combinar de manera interactiva las inquietudes histórico-arqueológicas con las de otros colegas del mundo de las ciencias, en un flujo bidireccional enriquecedor para todos. Esta línea de trabajo, propia de la Escuela Madrileña de quienes trabajamos impulsados por el Dr. Bendala Galán es, sin duda alguna, una de las notas más características de este trabajo.
Darío Bernal
Madrid, UAM, febrero 1998
Dpto. de Prehistoria y Arqueología
Universidad Autónoma de Madrid